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17 de diciembre de 2009
Trailer "Derecho al buen parir"- Dirigido por Anabella Guagliardo
Bellísimos 6 minutos! Esperamos la película!!!!
21 de mayo de 2009
Nacer (y morir) por cesárea. Por Pedro Lipcovich.
Según un estudio en Estados Unidos, en partos por cesárea innecesaria mueren el doble de bebés que en partos vaginales. América latina tiene la mayor tasa de cesáreas no necesarias. Para madres multíparas, la muerte en cesáreas sin indicación de riesgo se elevó a 4,51 por mil. En cesáreas efectuadas sin necesidad, la mortalidad de bebés llega a ser dos veces mayor que la registrada en partos por vía vaginal. Así lo indica una investigación sobre más de cinco millones de partos, en Estados Unidos. Se tomaron los casos en los que la intervención se efectuó sin razones de riesgo clínico que la justificaran, sólo por preferencia del médico o de la parturienta: la mortalidad resultó más de un 50 por ciento más alta en estos nacimientos que en los efectuados por vía vaginal. Otro estudio mostró que la mayoría de las mujeres que pedían esta intervención lo hacían por temores vinculados con situaciones traumáticas personales y que, con ayuda psicológica, cambiaban su elección en favor del parto vaginal. En cuanto a América latina, “es la región del mundo con más alta proporción de cesáreas sin justificación”, según un especialista, quien observó que la cantidad de cesáreas baja “cuando el médico pide una segunda opinión”. La revista Birth Issues in Perinatal Care dedica su último número a discutir la elevada cantidad de cesáreas en Estados Unidos: entre 1996 y 2004, estas intervenciones ascendieron desde el 20,7 por ciento de los partos hasta el 29,1 por ciento. Ya se sabía que la mortalidad es mayor en los partos por cesárea, pero esto parecía explicarse suficientemente porque, cuando se recurre a esta técnica, suele ser por razones que en sí mismas hacen que el parto sea más peligroso. Por eso, el estudio dirigido por Marian MacDorman –del Centro Nacional de Estadísticas de Salud– se concentró en las cesáreas efectuadas “sin factores o indicaciones de riesgo conocidas”. La investigación abarcó 5.762.037 nacidos vivos entre 1998 y 2001 y encontró “diferencias sustanciales en la mortalidad”, según la vía de nacimiento. “En madres primíparas, la mortalidad de niños, en cesáreas efectuadas sin indicación de riesgo, fue de 2,85 por cada mil nacidos vivos: un 56 por ciento más alta que para los partos vaginales, donde llegó a 1,83 por mil.” Para las madres multíparas, la mortalidad por cesárea sin indicación de riesgo se elevó a “4,51 por mil, más del doble que para la vía vaginal, donde la tasa fue de 2,18 por mil”. En la misma revista se publica un trabajo efectuado en el Hospital Universitario de Noruega del Norte, a partir de 86 mujeres embarazadas que tenían miedo al parto y habían requerido cesárea planificada. Todas ellas fueron atendidas por un equipo de trabajo psicosocial. Resultó que “en la mayoría de las mujeres, el temor al nacimiento iba acompañado por extensos problemas psicosociales: el 90 por ciento había experimentado ansiedad o depresión; el 43 por ciento tenía disturbios de la alimentación; el 63 por ciento había padecido abuso; de las que padecían condiciones psiquiátricas, el 24 por ciento había estado previamente en tratamiento”. Mediante la intervención del equipo de psicología y trabajo social de ese hospital, “74 de las 86 mujeres cambiaron su primer requerimiento y se sintieron preparadas para dar a luz por vía vaginal. El seguimiento durante dos y cuatro años luego del nacimiento confirmó su satisfacción a largo plazo por haber cambiado su elección”. En la Argentina, un relevamiento efectuado por la OMS en 2004 arrojó una proporción de cesáreas superior al 25 por ciento en hospitales públicos y próxima al 50 por ciento en clínicas privadas. José Belizán –del Programa de Efectividad Clínica en Salud Pública, asociado a la UBA– advirtió que “América latina es la región del mundo con más altas tasas de cesáreas”, hecho que vinculó “con la desorganización del sistema de salud: en el caso de la Argentina, el obstetra suele trabajar repartido entre varias instituciones, y la cesárea, al ser programada y requerir poco tiempo, le resulta atractiva. Por eso en los hospitales públicos, donde los obstetras suelen tener más tiempo para controlar el trabajo de parto, hay menos cesáreas”. Otra razón que apuntó Belizán “es la ansiedad del médico ante las decisiones que implica un parto: la cantidad de cesáreas desciende cuando el médico pide una segunda opinión. Según la OMS, la tasa de cesáreas prevista como adecuada es de aproximadamente el 10 por ciento de los partos”.
Fuente: Diario Página 12 Martes, 17 de Octubre de 2006
Extraido de Agenda de las Mujeres: http://agendadelasmujeres.com.ar/notadesplegada.php?id=2943
Fuente: Diario Página 12 Martes, 17 de Octubre de 2006
Extraido de Agenda de las Mujeres: http://agendadelasmujeres.com.ar/notadesplegada.php?id=2943
18 de abril de 2009
La hora siguiente al nacimiento: dejen en paz a la madre- Michel Odent
La hora siguiente al nacimiento es, sin duda, una de las fases más críticas en la vida de los seres humanos. No es por casualidad que todos los grupos humanos han molestado de forma rutinaria los procesos fisiológicos durante este corto período de tiempo a través de rituales y creencias. Nuestros entornos culturales están determinados en gran medida desde el principio de la interacción madre-recién nacido.
La primera hora siguiente al nacimiento puede ser vista desde multitud de perspectivas complementarias. Mi objetivo es catalogar doce perspectivas para demostrar la dimensión real de este tema tan complejo.
Perspectiva 1: Necesidad repentina de respirar
No necesitamos desarrollar esta perspectiva extensamente documentada. Se sabe muy bien que durante la primera hora después del nacimiento el bebé ha de utilizar sus pulmones de forma repentina. Esto implica, en particular, que el corazón debe bombear urgentemente la sangre para la circulación pulmonar. La condición es que las circulaciones pulmonar y sistémica se separen a través del cierre de las conexiones que hay entre ellas (ductus arteriosus y foramen oval).
Perspectiva 2 : Efectos conductuales de las hormonas
La información disponible es tan reciente que necesitamos desarrollar este aspecto. Hoy en día estamos en disposición de explicar que todas las hormonas liberadas por la madre y el feto durante la primera y la segunda fase del parto aún no se eliminan en la hora siguiente al parto. Todas ellas juegan un papel específico en la interacción madre-recién nacido. Hasta hace poco ni siquiera se sospechaban los efectos conductuales de estas hormonas. La hormona clave implicada en la fisiología del parto es sin duda la oxitocina. Sus efectos mecánicos son conocidos desde hace mucho tiempo (efectos en las contracciones uterinas para el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta, en las contracciones de las células mio-epiteliales del pecho para el reflejo de expulsión de la leche).
Prange y Pedersen demostraron los efectos conductuales de la oxitocina por primera vez en 1979 a través de experimentos con ratones: una inyección de oxitocina directamente en el cerebro de las hembras vírgenes inducía una conducta maternal. Este experimento sentó la base para una nueva generación de estudios. Los resultados de cientos de ellos se pueden resumir en una o dos frases: la oxitocina es la hormona típica del altruismo, y está presente en cualquiera de las facetas del amor que se quieran contemplar. Esta información resulta ser muy importante cuando uno sabe que, según los estudios suecos, es justo después del nacimiento del bebé y antes de la expulsión de la placenta cuando las mujeres tiene la capacidad de llegar a los niveles máximos de oxitocina. Igual que en cualquier otra circunstancia (por ejemplo, relaciones sexuales o lactancia) la liberación de la oxitocina es altamente dependiente de factores ambientales. Es más fácil si el sitio es muy caluroso (para que el nivel de hormonas de la familia de las adrenalinas quede lo más bajo posible). También resulta más fácil si la madre no tiene otra cosa que hacer que mirar a los ojos del bebé y sentir el contacto con su piel sin ninguna distracción.
Nos queda un nuevo campo de investigación: el modo de la liberación de la oxitocina. Para hacer efecto, esta liberación tiene que ser pulsátil: cuanto más alta es la frecuencia, más eficiente es la hormona. La oxitocina no se libera jamás de manera aislada; siempre forma parte de un equilibrio hormonal complejo. Éste es el motivo por el que el amor tiene tantas facetas. En el caso particular de la hora siguiente al parto, en condiciones fisiológicas, el nivel máximo de oxitocina está asociado con un nivel alto de prolactina, la cual también se conoce bajo el nombre de la hormona de la maternidad. Ésta es la situación más típica de expresar amor a los bebés. La oxitocina y la prolactina se complementan una a la otra. Además, los estrógenos activan los receptores de oxitocina y prolactina. Siempre tenemos que pensar en términos de equilibrio hormonal.
En el mismo año 1979 también se demostró la liberación maternal durante las contracciones y el parto de hormonas parecidas a la morfina. La liberación de estas endorfinas está ahora muy bien documentada. En los primeros años de los 80 nos enteramos de que el bebé también libera sus propias endorfinas durante el proceso del nacimiento, y hoy no hay duda de que durante un cierto tiempo después del parto ambos, madre y bebé, por igual, están impregnados de opiáceos. La propiedad de los opiáceos de inducir estados de dependencia es de sobra conocida, así que resulta fácil prever cómo es el desarrollo del principio de una "dependencia" o vinculación.
Incluso hormonas de la familia de las adrenalinas (a menudo consideradas como las hormonas de la agresividad) tienen un papel obvio en la interacción madre y bebé inmediatamente después del parto. Durante las últimas contracciones antes de nacer el bebé, estas hormonas alcanzan su nivel más alto en la madre. Este es el motivo por el cual, en condiciones fisiológicas, en cuanto empieza el reflejo de expulsión fetal, las mujeres tienden a estar erguidas, llenas de energía, con una necesidad repentina de agarrar algo o a alguien. A menudo necesitan beber un vaso de agua, exactamente como un orador lo necesita delante de una gran audiencia. Uno de los efectos de esta liberación de adrenalina es que la madre está alerta cuando el bebé ha nacido. Hay que pensar en los mamíferos en su hábitat natural y se puede entender claramente cuán ventajoso es para la madre tener suficiente energía, y agresividad, para proteger a su bebé recién nacido si hace falta. La agresividad es un aspecto del amor maternal.
También se sabe muy bien que el bebé cuenta con sus propios mecanismos para sobrevivir durante las fuertes contracciones finales del expulsivo y libera sus propias hormonas de la familia de la adrenalina. Un torrente de noradrenalina permite al feto adaptarse a la falta fisiológica de oxígeno específica de esta fase del expulsivo. El efecto visible de esta liberación hormonal es que el bebé está alerta al nacer, con los ojos bien abiertos ylas pupilas dilatadas. Las madres humanas se sienten fascinadas y encantadas con la mirada de sus recién nacidos. Es como si el bebé estuviera dando una señal, y ciertamente parece que este contacto visual humano es un aspecto importante en el comienzo de la relación madre-bebé entre los humanos.
El papel altamente complejo que juegan las hormonas de la familia de la adrenalina-noradrenalina en la interacción madre-bebé no se ha estudiado mucho. Unos pocos experimentos con animales abren el camino para investigaciones más profundas. Los ratones que no tienen el gen responsable de la producción de noradrenalina dejan a sus crías desatendidas, sucias y sin alimentar a no ser que se les inyecte un fármaco productor de noradrenalina cuando dan a luz.
Desde la perspectiva hormonal, parece claramente que la sexualidad vuelve a su punto de partida. En los distintos episodios de nuestra vida sexual se liberan las mismas hormonas y se reproducen guiones similares. Por ejemplo, durante el acto sexual, los dos compañeros, macho y hembra, liberan oxitocina y endorfinas. Es el comienzo de un vínculo afectivo que sigue el mismo patrón que el apego madre-bebé durante la hora después del parto.
Nuestros conocimientos actuales sobre los efectos conductuales de las distintas hormonas implicadas en el proceso del parto nos ayudan a interpretar el concepto de un período sensible introducido por los etólogos. Está claro que todas las hormonas liberadas por la madre y el bebé durante las contracciones y el parto no se eliminan inmediatamente. También es evidente que todas ellas juegan un papel específico en la ulterior interacción madre-bebé.
Perspectiva 3: Perspectiva etológica
Los etólogos son los que observan el comportamiento de los animales y los seres humanos. A menudo estudian un comportamiento en concreto dentro de un número de especies no relacionadas. Ellos fueron los primeros científicos en afirmar que, desde el punto de vista del vínculo entre madre y recién nacido en los pájaros y los mamíferos, hay un período corto pero crucial inmediatamente después del parto que no se va a repetir jamás. Harlow estudió concretamente el proceso de vinculación entre los primates. La importancia del enfoque etológico está surgiendo paulatinamente después del reciente descubrimiento de los efectos conductuales de las hormonas implicadas en el proceso del parto. Un estudio etológico sobre la primera hora después del parto entre los humanos es difícil porque los procesos fisiológicos se interrumpen de manera sistemática. No obstante, sería posible en circunstancias inusuales. Imaginad a una mujer que da a luz en su propio baño mientras su marido está de compras. Está en un sitio muy cálido y bastante oscuro. No se siente observada por nadie. No obstante, a través de una rendija de la puerta, de vez en cuando, se pueden vislumbrar imágenes de la escena. Combinando lo que hemos aprendido de diferentes historias como ésta, podremos describir un comportamiento estereotipado. Primero, la madre mira a su recién nacido que se halla entre sus piernas. Después de un rato, se atreve a tocarlo con las puntas de los dedos. Luego, cada vez se atreve un poco más y quiere coger a su bebé en brazos. En ese momento, la mayoría de las mujeres están fascinadas por los ojos del bebé.
Perspectiva 4: Primera hora y comienzo de la lactancia
Hasta hace muy poco no se consideraba la importancia de la primera hora posterior al nacimiento como el momento en el que se supone que comienza la lactancia. Imagínense a un bebé nacido en casa hace un siglo. El cordón se cortaba en seguida; luego, al bebé se le lavaba, vestía y se le enseñaba a la madre antes de ponerlo en una cuna.
Contaré una anécdota que nos ayude a darnos cuenta de lo reciente de esta perspectiva. En 1977, en Roma, en el congreso sobre Psicosomática, Ginecología y Obstetricia, presenté un documento sobre la expresión temprana del reflejo de succión. Simplemente estaba describiendo las condiciones ideales que permiten al bebé encontrar el pecho durante la primera hora después del parto. Ninguno de los obstetras y pediatras presentes en aquella sesión podían creer que un bebé humano sería capaz de encontrar el pecho, por sí mismo, durante la hora posterior al nacimiento.
Hoy día la mayoría de las comadronas saben que el bebé humano está programado de forma natural para encontrar el pecho por sí mismo en su primera hora de vida. Es más, uno puede entender que en condiciones fisiológicas, cuando el bebé recién nacido está listo para encontrar el pezón, la madre sigue en un equilibrio hormonal especial. Ella está todavía en otro planeta, muy instintiva. Sabe cómo coger a su bebé. En los humanos, la lactancia es básicamente instintiva durante la primera hora posterior al nacimiento. Después hay tiempo para la educación, imitación e incluso técnica.
Perspectiva 5: Primera hora y adaptación metabólica
Mientras el bebé está en el útero, los nutrientes y, en particular, el combustible vital, la glucosa, son suministrados a través del cordón umbilical de forma continua. Inmediatamente después del parto, el bebé se debe adaptar a un suministro discontinuo de alimentos. La extraordinaria capacidad del neonato para responder a los valores bastante bajos de la glucosa ha sido estudiada en profundidad por M. Cornblath en EE.UU. y por Jane Hawdon, Laura Derooy y Suzanne Colson en el Reino Unido (Del útero al mundo, (Suzanne Colson, Miwifery Today, nº 61, pág. 12)
Perspectiva 6: Punto de vista bacteriológico
Al nacer, un bebé está libre de gérmenes. Una hora más tarde, millones de ellos cubren las membranas mucosas del recién nacido. Nacer significa entrar en un mundo de microbios. La cuestión: ¿qué gérmenes van a ser los primeros en colonizar el cuerpo del bebé? Los bacteriólogos saben que los ganadores de la carrera van a ser los gobernantes del territorio. El entorno de gérmenes de la madre ya es familiar y amistoso desde la perspectiva del neonato porque madre y bebé comparten los mismos anticuerpos (IgG). En otras palabras, desde un punto de vista bacteriológico, el recién nacido humano necesita urgentemente estar en contacto con sólo una persona, su madre. Si añadimos que la ingestión temprana del calostro va a ayudar a establecer una flora intestinal ideal, no hay duda de que, bacteriológicamente, la hora posterior al parto es un período crítico con consecuencias para toda la vida. Nuestra flora intestinal se puede presentar como un aspecto de nuestra personalidad que no va a ser fácilmente modificable más tarde en la vida.
Perspectiva 7: Comienzo del proceso de termorregulación
Mientras que en el útero el bebé nunca tuvo la oportunidad de experimentar diferencias de temperatura (exceptuando posibles episodios de fiebre materna), una vez más, los primeros minutos posteriores al parto aparecen como una interrupción de la continuidad. Como los mecanismos de termorregulación no están todavía maduros al nacer, hay razones teóricas para estar preocupados por los casos de hipertermia materna durante el trabajo de parto inducido por anestesia epidural o baño demasiado caliente. Estas situaciones podrían suponer un peligroso desafío para la termorregulación del bebé al existir diferencias exageradas de temperatura entre los entornos intra- y extrauterinos.
Perspectiva 8: Adaptación a la gravedad
Durante la primera hora se establece una nueva relación con la gravedad. De repente, el nervio vestibular que sirve al equilibrio lleva al cerebro un torrente sin precedentes de impulsos de los canales semicirculares, utrículas y sáculos.
Perspectiva 9: Enfoque etnológico
La etnología se ha consolidado como ciencia a través de publicaciones de bases de datos. Hoy en día todo el material sobre embarazo, nacimiento y los primeros días posteriores al parto se encuentra fácilmente disponible. La mayoría de las culturas alteran el primer contacto entre la madre y el bebé durante la primera hora siguiente al parto. El modo más universal e intrigante de hacerlo es simplemente fomentando la creencia de que el calostro está contaminado o es dañino para el bebé; incluso se piensa que se trata de una sustancia que hay que sacar y desechar. Esta idea requiere el hecho de que, inmediatamente después de nacer, el bebé no debe estar en los brazos de su madre, lo que implica rutinas tales como cortar el cordón umbilical en seguida. El primer contacto entre la madre y el bebé puede ser perturbado a través de otras muchas rutinas, como baño, masaje, envolver en pañales apretados, atar los pies, "ahumar" al niño, agujerear las orejas de las niñas, abrir las puertas en los países fríos, etc. Necesitaríamos libros enteros para presentar un estudio exhaustivo de las características de un gran número de culturas en relación a cómo desafían el instinto maternal protector durante el sensible período posterior al parto. Sin embargo, después de echar un vistazo rápido a las informaciones que tenemos a nuestra disposición podemos sacar una conclusión sencilla: cuanto mayor sea la necesidad social de agresión y la capacidad para destruir la vida, más intrusivos son los rituales y las creencias sobre el período siguiente al parto. Si perturbar el primer contacto entre la madre y el bebé y promulgar excusas tales como la creencia de que el calostro es malo son prácticas tan universales, esto significa que dichas rutinas han supuesto alguna ventaja evolutiva. Después de tener en cuenta y combinar todas las perspectivas que indican la importancia de la hora posterior al parto, y tras hacer referencia a los rituales y creencias perinatales, estamos en la posición de afirmar que los entornos culturales se forman en gran medida durante la primera hora siguiente al nacimiento. Ahora podemos contemplar la primera hora después del parto en el contexto de nuestras sociedades modernas.
Perspectiva 10: Enfoque obstétrico
Todas estas consideraciones eran necesarias antes de analizar la hora posterior al parto en el contexto de nuestras sociedades modernas, en las que el control cultural de los nacimientos está en manos del control médico.
Analizando la literatura médica, parece que en los círculos obstétricos la pregunta es: ¿Cómo controlas la tal llamada tercera etapa?. Las revistas médicas publican periódicamente estudios aleatorios y controlados comparando los distintos modos de "controlar" la tercera fase. El único objetivo es evaluar los riesgos de la hemorragia post-parto. Estos estudios están realizados en el contexto de grandes unidades obstétricas.
Todos los protocolos de investigación utilizan una definición negativa del "control expectante" (por ejemplo, la no utilización de sustancias uterotónicas y no pinzar el cordón umbilical). Los factores que pueden facilitar positivamente la liberación de la oxitocina no están incluidos en los protocolos médicos. Los resultados de tales pruebas han llevado a la práctica de inyectar rutinariamente sustancias oxitócicas a todas las madres justo en el momento del nacimiento, las cuales bloquean la liberación de las hormonas naturales sin presentar consecuencias. Los efectos de estas rutinas obstétricas se deben considerar en términos de civilización.
Perspectiva 11: Enfoque de las comadronas
Algunas comadronas pueden todavía practicar la auténtica partería, lo que no significa que no sean prisioneras de pautas y protocolos estrictos. Pueden desempeñar su papel de protectoras de los procesos fisiológicos. Inmediatamente después del nacimiento, la preocupación principal de estas matronas es la liberación por parte de la madre de una gran cantidad de oxitocina, porque es necesaria para la expulsión segura de la placenta y porque es la hormona del amor.
Primero se aseguran de que la habitación se encuentre suficientemente caliente. Durante la tercera etapa, las mujeres nunca se quejan de tener demasiado calor. Si están temblando esto significa que el sitio no tiene la temperatura adecuada. En el caso de un parto en casa, la única herramienta importante para preparar de antemano es una estufa portátil que se pueda enchufar en cualquier sitio y a cualquier hora y se pueda utilizar para calentar mantas y toallas. Su otro objetivo es asegurarse de que la madre no esté distraída de ninguna forma mientras está mirando los ojos del bebé y sintiendo el contacto con su piel.
Hay muchas formas de evitar que la madre se distraiga del bebé en esta fase. La madre se puede despistar porque se sienta observada o controlada, porque alguien esté hablando, porque el que atiende el parto quiera cortar el cordón antes de expulsar la placenta, porque el teléfono suene, porque se encienda de repente una luz, etc.
En esta fase, después de un parto en condiciones fisiológicas, la madre está todavía en un estado particular de consciencia, como en otro planeta. Su neocortex está todavía más o menos descansando. La contraseña debería ser: ¡No despierten a la madre!
Perspectiva 12: Matiz político
Tiene sentido y es normal el hecho de que el estudio de la tercera etapa del parto, desde perspectivas no médicas, haga a mucha gente –especialmente a los médicos– sentirse
incómoda. Cualquier acercamiento que pudiera conducirnos a reconsiderar nuestras actitudes durante este corto período de tiempo está quebrantando las mismas bases de nuestras culturas.
La investigación puede resultar políticamente incorrecta. Ésta incluye ciertos aspectos de la Investigación sobre Salud Primal, en especial estudios que exploran las consecuencias a largo plazo de cómo nacemos. Los resultados de tan importantes investigaciones sobre temas típicos (criminalidad juvenil, suicidio adolescente, drogadicción, anorexia nerviosa, autismo, etc.) son evitados por la comunidad médica y los medios de comunicación a pesar de su publicación en reconocidas revistas médicas o científicas. La investigación políticamente incorrecta conduce a la epidemiología a un callejón sin salida.
Dr. Michel Odentwww.birthworks.org/primalhealth
Artículo publicado en español por la Revista Obstare nº 9
Bibliografía
Odent, M.: La Cientificación del Amor. Ed. Creavida. Buenos Aires, 2001
Perdersen, C.A. et al.: Oxytocin in maternal, sexual and social behaviors. Ed. Annals of the New York Academy of Sciences, 1992; vol. 652
Pedersen, C.S. y Prange, J.R.: Induction of maternal behavior in virgin rats after intracerebroventricular administration of oxytocin. Pro. Natl. Acad. Sci. USA, 1979; 76: 6661-65
Verbalis, J.G.; McCann, M.; McHale, C.M. y Stricker, E.M.: Oxytocin secretion in response to cholecystokinin and food: differentiation of nausea from satiety. Science, 1986; 232: 1417-19
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Odent, M.: Between circular and cul-de-sac epidemiology. Lancet, 2000; 355: 1371
La primera hora siguiente al nacimiento puede ser vista desde multitud de perspectivas complementarias. Mi objetivo es catalogar doce perspectivas para demostrar la dimensión real de este tema tan complejo.
Perspectiva 1: Necesidad repentina de respirar
No necesitamos desarrollar esta perspectiva extensamente documentada. Se sabe muy bien que durante la primera hora después del nacimiento el bebé ha de utilizar sus pulmones de forma repentina. Esto implica, en particular, que el corazón debe bombear urgentemente la sangre para la circulación pulmonar. La condición es que las circulaciones pulmonar y sistémica se separen a través del cierre de las conexiones que hay entre ellas (ductus arteriosus y foramen oval).
Perspectiva 2 : Efectos conductuales de las hormonas
La información disponible es tan reciente que necesitamos desarrollar este aspecto. Hoy en día estamos en disposición de explicar que todas las hormonas liberadas por la madre y el feto durante la primera y la segunda fase del parto aún no se eliminan en la hora siguiente al parto. Todas ellas juegan un papel específico en la interacción madre-recién nacido. Hasta hace poco ni siquiera se sospechaban los efectos conductuales de estas hormonas. La hormona clave implicada en la fisiología del parto es sin duda la oxitocina. Sus efectos mecánicos son conocidos desde hace mucho tiempo (efectos en las contracciones uterinas para el nacimiento del bebé y la expulsión de la placenta, en las contracciones de las células mio-epiteliales del pecho para el reflejo de expulsión de la leche).
Prange y Pedersen demostraron los efectos conductuales de la oxitocina por primera vez en 1979 a través de experimentos con ratones: una inyección de oxitocina directamente en el cerebro de las hembras vírgenes inducía una conducta maternal. Este experimento sentó la base para una nueva generación de estudios. Los resultados de cientos de ellos se pueden resumir en una o dos frases: la oxitocina es la hormona típica del altruismo, y está presente en cualquiera de las facetas del amor que se quieran contemplar. Esta información resulta ser muy importante cuando uno sabe que, según los estudios suecos, es justo después del nacimiento del bebé y antes de la expulsión de la placenta cuando las mujeres tiene la capacidad de llegar a los niveles máximos de oxitocina. Igual que en cualquier otra circunstancia (por ejemplo, relaciones sexuales o lactancia) la liberación de la oxitocina es altamente dependiente de factores ambientales. Es más fácil si el sitio es muy caluroso (para que el nivel de hormonas de la familia de las adrenalinas quede lo más bajo posible). También resulta más fácil si la madre no tiene otra cosa que hacer que mirar a los ojos del bebé y sentir el contacto con su piel sin ninguna distracción.
Nos queda un nuevo campo de investigación: el modo de la liberación de la oxitocina. Para hacer efecto, esta liberación tiene que ser pulsátil: cuanto más alta es la frecuencia, más eficiente es la hormona. La oxitocina no se libera jamás de manera aislada; siempre forma parte de un equilibrio hormonal complejo. Éste es el motivo por el que el amor tiene tantas facetas. En el caso particular de la hora siguiente al parto, en condiciones fisiológicas, el nivel máximo de oxitocina está asociado con un nivel alto de prolactina, la cual también se conoce bajo el nombre de la hormona de la maternidad. Ésta es la situación más típica de expresar amor a los bebés. La oxitocina y la prolactina se complementan una a la otra. Además, los estrógenos activan los receptores de oxitocina y prolactina. Siempre tenemos que pensar en términos de equilibrio hormonal.
En el mismo año 1979 también se demostró la liberación maternal durante las contracciones y el parto de hormonas parecidas a la morfina. La liberación de estas endorfinas está ahora muy bien documentada. En los primeros años de los 80 nos enteramos de que el bebé también libera sus propias endorfinas durante el proceso del nacimiento, y hoy no hay duda de que durante un cierto tiempo después del parto ambos, madre y bebé, por igual, están impregnados de opiáceos. La propiedad de los opiáceos de inducir estados de dependencia es de sobra conocida, así que resulta fácil prever cómo es el desarrollo del principio de una "dependencia" o vinculación.
Incluso hormonas de la familia de las adrenalinas (a menudo consideradas como las hormonas de la agresividad) tienen un papel obvio en la interacción madre y bebé inmediatamente después del parto. Durante las últimas contracciones antes de nacer el bebé, estas hormonas alcanzan su nivel más alto en la madre. Este es el motivo por el cual, en condiciones fisiológicas, en cuanto empieza el reflejo de expulsión fetal, las mujeres tienden a estar erguidas, llenas de energía, con una necesidad repentina de agarrar algo o a alguien. A menudo necesitan beber un vaso de agua, exactamente como un orador lo necesita delante de una gran audiencia. Uno de los efectos de esta liberación de adrenalina es que la madre está alerta cuando el bebé ha nacido. Hay que pensar en los mamíferos en su hábitat natural y se puede entender claramente cuán ventajoso es para la madre tener suficiente energía, y agresividad, para proteger a su bebé recién nacido si hace falta. La agresividad es un aspecto del amor maternal.
También se sabe muy bien que el bebé cuenta con sus propios mecanismos para sobrevivir durante las fuertes contracciones finales del expulsivo y libera sus propias hormonas de la familia de la adrenalina. Un torrente de noradrenalina permite al feto adaptarse a la falta fisiológica de oxígeno específica de esta fase del expulsivo. El efecto visible de esta liberación hormonal es que el bebé está alerta al nacer, con los ojos bien abiertos ylas pupilas dilatadas. Las madres humanas se sienten fascinadas y encantadas con la mirada de sus recién nacidos. Es como si el bebé estuviera dando una señal, y ciertamente parece que este contacto visual humano es un aspecto importante en el comienzo de la relación madre-bebé entre los humanos.
El papel altamente complejo que juegan las hormonas de la familia de la adrenalina-noradrenalina en la interacción madre-bebé no se ha estudiado mucho. Unos pocos experimentos con animales abren el camino para investigaciones más profundas. Los ratones que no tienen el gen responsable de la producción de noradrenalina dejan a sus crías desatendidas, sucias y sin alimentar a no ser que se les inyecte un fármaco productor de noradrenalina cuando dan a luz.
Desde la perspectiva hormonal, parece claramente que la sexualidad vuelve a su punto de partida. En los distintos episodios de nuestra vida sexual se liberan las mismas hormonas y se reproducen guiones similares. Por ejemplo, durante el acto sexual, los dos compañeros, macho y hembra, liberan oxitocina y endorfinas. Es el comienzo de un vínculo afectivo que sigue el mismo patrón que el apego madre-bebé durante la hora después del parto.
Nuestros conocimientos actuales sobre los efectos conductuales de las distintas hormonas implicadas en el proceso del parto nos ayudan a interpretar el concepto de un período sensible introducido por los etólogos. Está claro que todas las hormonas liberadas por la madre y el bebé durante las contracciones y el parto no se eliminan inmediatamente. También es evidente que todas ellas juegan un papel específico en la ulterior interacción madre-bebé.
Perspectiva 3: Perspectiva etológica
Los etólogos son los que observan el comportamiento de los animales y los seres humanos. A menudo estudian un comportamiento en concreto dentro de un número de especies no relacionadas. Ellos fueron los primeros científicos en afirmar que, desde el punto de vista del vínculo entre madre y recién nacido en los pájaros y los mamíferos, hay un período corto pero crucial inmediatamente después del parto que no se va a repetir jamás. Harlow estudió concretamente el proceso de vinculación entre los primates. La importancia del enfoque etológico está surgiendo paulatinamente después del reciente descubrimiento de los efectos conductuales de las hormonas implicadas en el proceso del parto. Un estudio etológico sobre la primera hora después del parto entre los humanos es difícil porque los procesos fisiológicos se interrumpen de manera sistemática. No obstante, sería posible en circunstancias inusuales. Imaginad a una mujer que da a luz en su propio baño mientras su marido está de compras. Está en un sitio muy cálido y bastante oscuro. No se siente observada por nadie. No obstante, a través de una rendija de la puerta, de vez en cuando, se pueden vislumbrar imágenes de la escena. Combinando lo que hemos aprendido de diferentes historias como ésta, podremos describir un comportamiento estereotipado. Primero, la madre mira a su recién nacido que se halla entre sus piernas. Después de un rato, se atreve a tocarlo con las puntas de los dedos. Luego, cada vez se atreve un poco más y quiere coger a su bebé en brazos. En ese momento, la mayoría de las mujeres están fascinadas por los ojos del bebé.
Perspectiva 4: Primera hora y comienzo de la lactancia
Hasta hace muy poco no se consideraba la importancia de la primera hora posterior al nacimiento como el momento en el que se supone que comienza la lactancia. Imagínense a un bebé nacido en casa hace un siglo. El cordón se cortaba en seguida; luego, al bebé se le lavaba, vestía y se le enseñaba a la madre antes de ponerlo en una cuna.
Contaré una anécdota que nos ayude a darnos cuenta de lo reciente de esta perspectiva. En 1977, en Roma, en el congreso sobre Psicosomática, Ginecología y Obstetricia, presenté un documento sobre la expresión temprana del reflejo de succión. Simplemente estaba describiendo las condiciones ideales que permiten al bebé encontrar el pecho durante la primera hora después del parto. Ninguno de los obstetras y pediatras presentes en aquella sesión podían creer que un bebé humano sería capaz de encontrar el pecho, por sí mismo, durante la hora posterior al nacimiento.
Hoy día la mayoría de las comadronas saben que el bebé humano está programado de forma natural para encontrar el pecho por sí mismo en su primera hora de vida. Es más, uno puede entender que en condiciones fisiológicas, cuando el bebé recién nacido está listo para encontrar el pezón, la madre sigue en un equilibrio hormonal especial. Ella está todavía en otro planeta, muy instintiva. Sabe cómo coger a su bebé. En los humanos, la lactancia es básicamente instintiva durante la primera hora posterior al nacimiento. Después hay tiempo para la educación, imitación e incluso técnica.
Perspectiva 5: Primera hora y adaptación metabólica
Mientras el bebé está en el útero, los nutrientes y, en particular, el combustible vital, la glucosa, son suministrados a través del cordón umbilical de forma continua. Inmediatamente después del parto, el bebé se debe adaptar a un suministro discontinuo de alimentos. La extraordinaria capacidad del neonato para responder a los valores bastante bajos de la glucosa ha sido estudiada en profundidad por M. Cornblath en EE.UU. y por Jane Hawdon, Laura Derooy y Suzanne Colson en el Reino Unido (Del útero al mundo, (Suzanne Colson, Miwifery Today, nº 61, pág. 12)
Perspectiva 6: Punto de vista bacteriológico
Al nacer, un bebé está libre de gérmenes. Una hora más tarde, millones de ellos cubren las membranas mucosas del recién nacido. Nacer significa entrar en un mundo de microbios. La cuestión: ¿qué gérmenes van a ser los primeros en colonizar el cuerpo del bebé? Los bacteriólogos saben que los ganadores de la carrera van a ser los gobernantes del territorio. El entorno de gérmenes de la madre ya es familiar y amistoso desde la perspectiva del neonato porque madre y bebé comparten los mismos anticuerpos (IgG). En otras palabras, desde un punto de vista bacteriológico, el recién nacido humano necesita urgentemente estar en contacto con sólo una persona, su madre. Si añadimos que la ingestión temprana del calostro va a ayudar a establecer una flora intestinal ideal, no hay duda de que, bacteriológicamente, la hora posterior al parto es un período crítico con consecuencias para toda la vida. Nuestra flora intestinal se puede presentar como un aspecto de nuestra personalidad que no va a ser fácilmente modificable más tarde en la vida.
Perspectiva 7: Comienzo del proceso de termorregulación
Mientras que en el útero el bebé nunca tuvo la oportunidad de experimentar diferencias de temperatura (exceptuando posibles episodios de fiebre materna), una vez más, los primeros minutos posteriores al parto aparecen como una interrupción de la continuidad. Como los mecanismos de termorregulación no están todavía maduros al nacer, hay razones teóricas para estar preocupados por los casos de hipertermia materna durante el trabajo de parto inducido por anestesia epidural o baño demasiado caliente. Estas situaciones podrían suponer un peligroso desafío para la termorregulación del bebé al existir diferencias exageradas de temperatura entre los entornos intra- y extrauterinos.
Perspectiva 8: Adaptación a la gravedad
Durante la primera hora se establece una nueva relación con la gravedad. De repente, el nervio vestibular que sirve al equilibrio lleva al cerebro un torrente sin precedentes de impulsos de los canales semicirculares, utrículas y sáculos.
Perspectiva 9: Enfoque etnológico
La etnología se ha consolidado como ciencia a través de publicaciones de bases de datos. Hoy en día todo el material sobre embarazo, nacimiento y los primeros días posteriores al parto se encuentra fácilmente disponible. La mayoría de las culturas alteran el primer contacto entre la madre y el bebé durante la primera hora siguiente al parto. El modo más universal e intrigante de hacerlo es simplemente fomentando la creencia de que el calostro está contaminado o es dañino para el bebé; incluso se piensa que se trata de una sustancia que hay que sacar y desechar. Esta idea requiere el hecho de que, inmediatamente después de nacer, el bebé no debe estar en los brazos de su madre, lo que implica rutinas tales como cortar el cordón umbilical en seguida. El primer contacto entre la madre y el bebé puede ser perturbado a través de otras muchas rutinas, como baño, masaje, envolver en pañales apretados, atar los pies, "ahumar" al niño, agujerear las orejas de las niñas, abrir las puertas en los países fríos, etc. Necesitaríamos libros enteros para presentar un estudio exhaustivo de las características de un gran número de culturas en relación a cómo desafían el instinto maternal protector durante el sensible período posterior al parto. Sin embargo, después de echar un vistazo rápido a las informaciones que tenemos a nuestra disposición podemos sacar una conclusión sencilla: cuanto mayor sea la necesidad social de agresión y la capacidad para destruir la vida, más intrusivos son los rituales y las creencias sobre el período siguiente al parto. Si perturbar el primer contacto entre la madre y el bebé y promulgar excusas tales como la creencia de que el calostro es malo son prácticas tan universales, esto significa que dichas rutinas han supuesto alguna ventaja evolutiva. Después de tener en cuenta y combinar todas las perspectivas que indican la importancia de la hora posterior al parto, y tras hacer referencia a los rituales y creencias perinatales, estamos en la posición de afirmar que los entornos culturales se forman en gran medida durante la primera hora siguiente al nacimiento. Ahora podemos contemplar la primera hora después del parto en el contexto de nuestras sociedades modernas.
Perspectiva 10: Enfoque obstétrico
Todas estas consideraciones eran necesarias antes de analizar la hora posterior al parto en el contexto de nuestras sociedades modernas, en las que el control cultural de los nacimientos está en manos del control médico.
Analizando la literatura médica, parece que en los círculos obstétricos la pregunta es: ¿Cómo controlas la tal llamada tercera etapa?. Las revistas médicas publican periódicamente estudios aleatorios y controlados comparando los distintos modos de "controlar" la tercera fase. El único objetivo es evaluar los riesgos de la hemorragia post-parto. Estos estudios están realizados en el contexto de grandes unidades obstétricas.
Todos los protocolos de investigación utilizan una definición negativa del "control expectante" (por ejemplo, la no utilización de sustancias uterotónicas y no pinzar el cordón umbilical). Los factores que pueden facilitar positivamente la liberación de la oxitocina no están incluidos en los protocolos médicos. Los resultados de tales pruebas han llevado a la práctica de inyectar rutinariamente sustancias oxitócicas a todas las madres justo en el momento del nacimiento, las cuales bloquean la liberación de las hormonas naturales sin presentar consecuencias. Los efectos de estas rutinas obstétricas se deben considerar en términos de civilización.
Perspectiva 11: Enfoque de las comadronas
Algunas comadronas pueden todavía practicar la auténtica partería, lo que no significa que no sean prisioneras de pautas y protocolos estrictos. Pueden desempeñar su papel de protectoras de los procesos fisiológicos. Inmediatamente después del nacimiento, la preocupación principal de estas matronas es la liberación por parte de la madre de una gran cantidad de oxitocina, porque es necesaria para la expulsión segura de la placenta y porque es la hormona del amor.
Primero se aseguran de que la habitación se encuentre suficientemente caliente. Durante la tercera etapa, las mujeres nunca se quejan de tener demasiado calor. Si están temblando esto significa que el sitio no tiene la temperatura adecuada. En el caso de un parto en casa, la única herramienta importante para preparar de antemano es una estufa portátil que se pueda enchufar en cualquier sitio y a cualquier hora y se pueda utilizar para calentar mantas y toallas. Su otro objetivo es asegurarse de que la madre no esté distraída de ninguna forma mientras está mirando los ojos del bebé y sintiendo el contacto con su piel.
Hay muchas formas de evitar que la madre se distraiga del bebé en esta fase. La madre se puede despistar porque se sienta observada o controlada, porque alguien esté hablando, porque el que atiende el parto quiera cortar el cordón antes de expulsar la placenta, porque el teléfono suene, porque se encienda de repente una luz, etc.
En esta fase, después de un parto en condiciones fisiológicas, la madre está todavía en un estado particular de consciencia, como en otro planeta. Su neocortex está todavía más o menos descansando. La contraseña debería ser: ¡No despierten a la madre!
Perspectiva 12: Matiz político
Tiene sentido y es normal el hecho de que el estudio de la tercera etapa del parto, desde perspectivas no médicas, haga a mucha gente –especialmente a los médicos– sentirse
incómoda. Cualquier acercamiento que pudiera conducirnos a reconsiderar nuestras actitudes durante este corto período de tiempo está quebrantando las mismas bases de nuestras culturas.
La investigación puede resultar políticamente incorrecta. Ésta incluye ciertos aspectos de la Investigación sobre Salud Primal, en especial estudios que exploran las consecuencias a largo plazo de cómo nacemos. Los resultados de tan importantes investigaciones sobre temas típicos (criminalidad juvenil, suicidio adolescente, drogadicción, anorexia nerviosa, autismo, etc.) son evitados por la comunidad médica y los medios de comunicación a pesar de su publicación en reconocidas revistas médicas o científicas. La investigación políticamente incorrecta conduce a la epidemiología a un callejón sin salida.
Dr. Michel Odentwww.birthworks.org/primalhealth
Artículo publicado en español por la Revista Obstare nº 9
Bibliografía
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Pido permiso para nacer- Pablo Neruda
Hoy volveré a nacer: pido permiso.
Permiso útero, permiso cordón prieto.
Permiso agua, placenta, oscuridades.
No podrá retenerme la tibieza
plácida y calma del vientre cobijante.
No podrán disuadirme las presiones
de este túnel de carne que hoy me puja.
Con decisión inequívoca y sagrada
determino nacer: me doy permiso.
Y aquí estoy, desnudo de corazas,
dispuesto a recibir besos y abrazos
(no la palmada que provoque el grito:
ya no permitiré que me golpeen.)
Parteros de quien vengo renaciendo,
miren quién soy: soy digno. Los recibo.
Miren quién soy: adultamente niño.
Miren quién soy: vengo a ofrecer mi entrega.
Miren quién soy: apenas si respiro,
pero, de pie, me yergo y me estremezco,
dándome a luz en mi realumbramiento.
Tengo coraje para empezar de nuevo:
fortalecido en mis fragilidades
lloro de dicha, de dolor… Lloro de parto.
Lloro disculpas a quienes no me amaron,
por el maltrato, el frío, el abandono:
lloro la herida de todo lo llorable.
Y lloro de ternura y de alegría
por tanto recibido y encontrado:
lloro las gracias por el amor nutricio,
por la bondad de los que me ampararon.
Lloro de luz, y lloro de belleza
Por poder llorar: lloro gozoso.
Bienvenida es vuestra bienvenida.
Sin más queja, dolido y reparado
por la caricia de este útero abrazante,
aquí estoy: recíbanme. Soy digno.
Me perdono y perdono a quien me hiriera.
Vengo a darles y a darme íntimamente
una nueva ocasión de parimiento
a la vida que siempre mereciera.
Me la ofrezco y la tomo. Me redimo.
Con permiso o sin él, YO me lo otorgo:
me doy permiso para sentirme digno,
sin más autoridad que mi Conciencia.
Permiso útero, permiso cordón prieto.
Permiso agua, placenta, oscuridades.
No podrá retenerme la tibieza
plácida y calma del vientre cobijante.
No podrán disuadirme las presiones
de este túnel de carne que hoy me puja.
Con decisión inequívoca y sagrada
determino nacer: me doy permiso.
Y aquí estoy, desnudo de corazas,
dispuesto a recibir besos y abrazos
(no la palmada que provoque el grito:
ya no permitiré que me golpeen.)
Parteros de quien vengo renaciendo,
miren quién soy: soy digno. Los recibo.
Miren quién soy: adultamente niño.
Miren quién soy: vengo a ofrecer mi entrega.
Miren quién soy: apenas si respiro,
pero, de pie, me yergo y me estremezco,
dándome a luz en mi realumbramiento.
Tengo coraje para empezar de nuevo:
fortalecido en mis fragilidades
lloro de dicha, de dolor… Lloro de parto.
Lloro disculpas a quienes no me amaron,
por el maltrato, el frío, el abandono:
lloro la herida de todo lo llorable.
Y lloro de ternura y de alegría
por tanto recibido y encontrado:
lloro las gracias por el amor nutricio,
por la bondad de los que me ampararon.
Lloro de luz, y lloro de belleza
Por poder llorar: lloro gozoso.
Bienvenida es vuestra bienvenida.
Sin más queja, dolido y reparado
por la caricia de este útero abrazante,
aquí estoy: recíbanme. Soy digno.
Me perdono y perdono a quien me hiriera.
Vengo a darles y a darme íntimamente
una nueva ocasión de parimiento
a la vida que siempre mereciera.
Me la ofrezco y la tomo. Me redimo.
Con permiso o sin él, YO me lo otorgo:
me doy permiso para sentirme digno,
sin más autoridad que mi Conciencia.
Texo de la Ley Nacional de Parto Humanizado, Nº 25.929
SANCIÓN: 25/08/2004 PROMULGACIÓN: 17/09/2004 - Decreto Nº 1231/2004 PUBLICACIÓN: B.O.N. Nº 30489 - 21 de septiembre de 2004; p.1-2
SALUD PUBLICA Establécese que las obras sociales regidas por leyes nacionales y las entidades de medicina prepaga deberán brindar obligatoriamente determinadas prestaciones relacionadas con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto, incorporándose las mismas al Programa Médico Obligatorio.
Derechos de los padres y de la persona recién nacida.
ARTICULO 1º — La presente ley será de aplicación tanto al ámbito público como privado de la atención de la salud en el territorio de la Nación. Las obras sociales regidas por leyes nacionales y las entidades de medicina prepaga deberán brindar obligatoriamente las prestaciones establecidas en esta ley, las que quedan incorporadas de pleno derecho al Programa Médico Obligatorio.
ARTICULO 2º — Toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto, tiene los siguientes derechos: a) A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar durante esos procesos de manera que pueda optar libremente cuando existieren diferentes alternativas. b) A ser tratada con respeto, y de modo individual y personalizado que le garantice la intimidad durante todo el proceso asistencial y tenga en consideración sus pautas culturales. c) A ser considerada, en su situación respecto del proceso de nacimiento, como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto. d) Al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer. e) A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales. f) A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación, salvo consentimiento manifestado por escrito bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética. g) A estar acompañada, por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y postparto. h) A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales. i) A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar. j) A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña. k) A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.
ARTICULO 3º — Toda persona recién nacida tiene derecho: a) A ser tratada en forma respetuosa y digna. b) A su inequívoca identificación. c) A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación o docencia, salvo consentimiento, manifestado por escrito de sus representantes legales, bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética. d) A la internación conjunta con su madre en sala, y a que la misma sea lo más breve posible, teniendo en consideración su estado de salud y el de aquélla. e) A que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como de su plan de vacunación.
ARTICULO 4º — El padre y la madre de la persona recién nacida en situación de riesgo tienen los siguientes derechos: a) A recibir información comprensible, suficiente y continuada, en un ambiente adecuado, sobre el proceso o evolución de la salud de su hijo o hija, incluyendo diagnóstico, pronóstico y tratamiento. b) A tener acceso continuado a su hijo o hija mientras la situación clínica lo permita, así como a participar en su atención y en la toma de decisiones relacionadas con su asistencia. c) A prestar su consentimento manifestado por escrito para cuantos exámenes o intervenciones se quiera someter al niño o niña con fines de investigación, bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética. d) A que se facilite la lactancia materna de la persona recién nacida siempre que no incida desfavorablemente en su salud. e) A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados especiales del niño o niña.
ARTICULO 5º — Será autoridad de aplicación de la presente ley el Ministerio de Salud de la Nación en el ámbito de su competencia; y en las provincias y la Ciudad de Buenos Aires sus respectivas autoridades sanitarias.
ARTICULO 6º — El incumplimiento de las obligaciones emergentes de la presente ley, por parte de las obras sociales y entidades de medicina prepaga, como así también el incumplimiento por parte de los profesionales de la salud y sus colaboradores y de las instituciones en que éstos presten servicios, será considerado falta grave a los fines sancionatorios, sin perjuicio de la responsabilidad civil o penal que pudiere corresponder.
ARTICULO 7º — La presente ley entrará en vigencia a los SESENTA (60) días de su promulgación.
ARTICULO 8º — Comuníquese al Poder Ejecutivo. FIRMADO: CAMAÑO. — GUINLE. — Rollano. — Estrada.
SALUD PUBLICA Establécese que las obras sociales regidas por leyes nacionales y las entidades de medicina prepaga deberán brindar obligatoriamente determinadas prestaciones relacionadas con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto, incorporándose las mismas al Programa Médico Obligatorio.
Derechos de los padres y de la persona recién nacida.
ARTICULO 1º — La presente ley será de aplicación tanto al ámbito público como privado de la atención de la salud en el territorio de la Nación. Las obras sociales regidas por leyes nacionales y las entidades de medicina prepaga deberán brindar obligatoriamente las prestaciones establecidas en esta ley, las que quedan incorporadas de pleno derecho al Programa Médico Obligatorio.
ARTICULO 2º — Toda mujer, en relación con el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el postparto, tiene los siguientes derechos: a) A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pudieren tener lugar durante esos procesos de manera que pueda optar libremente cuando existieren diferentes alternativas. b) A ser tratada con respeto, y de modo individual y personalizado que le garantice la intimidad durante todo el proceso asistencial y tenga en consideración sus pautas culturales. c) A ser considerada, en su situación respecto del proceso de nacimiento, como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto. d) Al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o de la persona por nacer. e) A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales. f) A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación, salvo consentimiento manifestado por escrito bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética. g) A estar acompañada, por una persona de su confianza y elección durante el trabajo de parto, parto y postparto. h) A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales. i) A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar. j) A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña. k) A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.
ARTICULO 3º — Toda persona recién nacida tiene derecho: a) A ser tratada en forma respetuosa y digna. b) A su inequívoca identificación. c) A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación o docencia, salvo consentimiento, manifestado por escrito de sus representantes legales, bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética. d) A la internación conjunta con su madre en sala, y a que la misma sea lo más breve posible, teniendo en consideración su estado de salud y el de aquélla. e) A que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como de su plan de vacunación.
ARTICULO 4º — El padre y la madre de la persona recién nacida en situación de riesgo tienen los siguientes derechos: a) A recibir información comprensible, suficiente y continuada, en un ambiente adecuado, sobre el proceso o evolución de la salud de su hijo o hija, incluyendo diagnóstico, pronóstico y tratamiento. b) A tener acceso continuado a su hijo o hija mientras la situación clínica lo permita, así como a participar en su atención y en la toma de decisiones relacionadas con su asistencia. c) A prestar su consentimento manifestado por escrito para cuantos exámenes o intervenciones se quiera someter al niño o niña con fines de investigación, bajo protocolo aprobado por el Comité de Bioética. d) A que se facilite la lactancia materna de la persona recién nacida siempre que no incida desfavorablemente en su salud. e) A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados especiales del niño o niña.
ARTICULO 5º — Será autoridad de aplicación de la presente ley el Ministerio de Salud de la Nación en el ámbito de su competencia; y en las provincias y la Ciudad de Buenos Aires sus respectivas autoridades sanitarias.
ARTICULO 6º — El incumplimiento de las obligaciones emergentes de la presente ley, por parte de las obras sociales y entidades de medicina prepaga, como así también el incumplimiento por parte de los profesionales de la salud y sus colaboradores y de las instituciones en que éstos presten servicios, será considerado falta grave a los fines sancionatorios, sin perjuicio de la responsabilidad civil o penal que pudiere corresponder.
ARTICULO 7º — La presente ley entrará en vigencia a los SESENTA (60) días de su promulgación.
ARTICULO 8º — Comuníquese al Poder Ejecutivo. FIRMADO: CAMAÑO. — GUINLE. — Rollano. — Estrada.
Parto orgásmico- Casilda Rodrigañez Bustos
PARTO ORGÁSMICO: TESTIMONIO DE MUJER Y EXPLICACIÓN FISIOLÓGICA
Los testimonios de mujeres que han tenido partos orgásmicos han sido recogidos desde los comienzos de la sexología científica a mediados del siglo pasado; Juan Merelo Barberá presentó un informe al respecto en el congreso de Ginecología de París, en 1985. Algunas de estos registros son: Alfred Kinsey del Institute for Sex Research de la Universidad de Indiana (EEUU) que cita tres casos; Masters y Johnsons del Reproductive Biology Fundation (Missouri, EEUU) citan doce casos en su libro Human Sexual Response; Shere Hite, en su Informe, dice haber recogido varios testimonios sin decir el número (con una cita textual de una mujer que aseguraba había sido el mayor orgasmo de su vida); en España, Serrano Vicens se encontró algún caso, y el propio Juan Merelo halló nueve casos en su investigación; en Francia el Dr.Schebat del Hospital Universitario de Paris, en el propio hospital, registró, en un total de 254 partos, 14 casos de partos orgásmicos. Juan Merelo no cesó de insistir en que es más frecuente de lo que podamos pensar. La cifra que da ahora Ina May Gaskin (32 de 151 partos) es más alta, posiblemente debido a que se trata de partos en condiciones más naturales.
¿Roce de la cabeza del bebé en la vagina o eufemismo del dolor, como se apunta en el artículo de El Mundo?
Llevo muchos años buscando explicaciones fisiológicas coherentes para entender el parto, y la verdad sea dicha, me ha costado bastante encontrarlas, pese a que dichas explicaciones existen, eso sí muy diseminadas y en obras de difícil acceso para las personas de a pie. El mero funcionamiento básico neuromuscular del útero no lo encontré hasta que leí Revelation of childbirth de Read: unos músculos longitudinales y otros circulares que funcionan como un par sincronizado. Los circulares son los que cierran (el cervix) y los longitudinales los que empujan para hacer descender el feto. Cuando esto sucede, el sistema nervioso simpático que inerva las fibras circulares tiene que desactivarse para que estas fibras aflojen la tensión y no ofrezcan resistencia al movimiento de las longitudinales, que están inervadas al parasimpático. Este funcionamiento le hizo concluir a Read (1) que el miedo, que mantiene activo el simpático, es el que produce el parto con dolor, porque mantiene las fibras circulares contraídas y apretadas ofreciendo resistencia al movimiento de las longitudinales; los tirones que entonces pegan las fibras longitudinales a las circulares producen el conocido dolor del calambre. Efectivamente, la dificultad del parto en general no tiene que ver con las famosas caderas estrechas sino con la distensión de los músculos del útero, y el dolor de las contracciones del parto son calambres. Read comparaba el funcionamiento del útero con la vejiga urinaria, que tiene un funcionamiento aparentemente similar: las fibras circulares cierran para retener la orina, y se aflojan para permitir que el movimiento de las fibras longitudinales expulsen la orina de la vejiga.
En la comparación que hace Read entre la vejiga urinaria y el útero creo que está la clave de la parte importante que le faltó para entender el funcionamiento del útero, porque los músculos del útero a diferencia de los de la vejiga urinaria, tienen receptores de oxitocina, y esto indica la existencia de un dispositivo específico que activa el reflejo muscular; un dispositivo que forma parte del sistema sexual.
Creo que si comparamos el funcionamiento del útero con el de los otros órganos en los que interviene el sistema sexual, podremos entender globalmente el funcionamiento del útero.
Como explica Martín Calama (2) la presión que ejerce el bebé al succionar el pezón no sería suficiente para extraer la leche, y es necesario un dispositivo interno en la madre para el bombeo y eyección de la leche; un movimiento reflejo de las fibras mioepiteliales que recubren los alveolos de los pezones. Este dispositivo se activa al encajarse las moléculas de oxitocina, que llegan por el torrente sanguíneo, en receptores que se encuentran en dichas fibras mioepiteliales. Es decir, que el dispositivo que activa el reflejo de eyección de la leche pertenece a un proceso sexual, porque la oxitocina se segrega con la pulsión sexual; de ahí la relación entre el deseo materno y el éxito de la lactancia como ya señaló en su día Niles Newton (Maternal Emotions, 1955).
En su explicación sobre la fisiología de la lactancia, Matin Calama explica que los receptores de oxitocina en las mujeres, se encuentran además de en las mamas, en las fibras mioepiteliales de la vagina y del útero, y que a lo largo del embarazo aumentan incrementando la sensibilidad a la oxitocina que se segregará durante la lactancia. Esto nos aproxima a entender el continuum de la maternidad, como una continuidad de procesos del sistema sexual de la mujer.
El tipo de mecanismo que activa la eyección del flujo que lubrifica la vagina para el coito, o el que bombea el liquido seminal desde la vesícula seminal y produce el reflejo de eyección del semen, es el mismo que el del reflejo de eyección de la leche; y también el del reflejo de los músculos uterinos para el proceso del parto.
Por eso se dice que el amor nos licua; por eso la humedad ha sido símbolo de la sexualidad y la sequedad de la castidad, de la penitencia y de los retiros espirituales en los desiertos (ver manuales de simbologías, Mircea Elíade, Ortiz Osés, etc.); por eso el propio deseo, la misma pulsión inicial que segrega la oxitocina, nos licua antes de proceder al acto sexual. Esther Pérez en su ponencia en las Jornadas Feministas de junio 2006, sobre su experiencia de relactación con una niña adoptada, explicaba que al ver salir las primeras gotas de leche de sus pechos pensó que era el amor que se licuaba en gotas blancas.
Obviamente, el sistema sexual está implicado en muchísimas más funciones que la de activar los reflejos musculares de los órganos sexuales que aquí menciono, y la misma función de la oxitocina es un fenómeno muy complejo del que aquí se abstrae solo un aspecto para entender el parto. Tan sólo el seguimiento y la interacción de las demás hormonas sexuales conocidas nos da una idea de dicha complejidad. Creo que esto es obvio, pero es preciso decirlo, pues tan legítimo es el afán de conocimiento como necesaria la humildad ante la diversidad y la complejidad de la vida orgánica de la que tan sólo podemos aprehender una pequeña parte; nuestra capacidad cerebral no tiene suficientes megas para albergar 4 mil millones de años de evolución.
Volviendo al parto después de esta pequeña digresión: el sistema sexual que activa el reflejo muscular en diferentes partes del cuerpo es el mismo, pero los músculos del útero no se parecen en nada a las finísimas capas mioepiteliales de los pechos o de la vagina: los del útero son anatómicamente los músculos más potentes y fuertes del cuerpo humano, a la vista del impresionante trabajo que tienen que hacer para que salga el feto por ese famoso canal de nacimiento estrechado por el bipedismo de nuestra especie.
Se ha dicho que el problema que este estrechamiento planteaba para el nacimiento se resolvió con el nacimiento prematuro. Pero no es del todo exacto. Si el nacimiento prematuro por sí solo hubiera resuelto la cuestión, sin duda habría más mamíferos en posición erecta. La especie humana no es la única que nace prematuramente y la neotenia no es un fenómeno específico humano. La resolución de la contradicción supuso, además del nacimiento prematuro, un desarrollo de la sexualidad sin precedentes en la cadena evolutiva, es decir, un desarrollo que sí es único y específico de los humanos, para promover el fantástico movimiento de los músculos del útero: el orgasmo femenino; porque el placer se produce con el movimiento pulsátil (vibración, temblor, latido) de los tejidos musculares, movimiento cuya expansión percibimos con la sensación de placer.
La envergadura de las fibras musculares del útero nos da la medida de la fuerza expansiva de las mal llamadas contracciones del útero, (y digo mal llamadas porque en realidad es un movimiento de contracción-distensión, sístole y diástole, fibras que se encogen y luego se distienden, se vuelven a encoger y se vuelven a distender… ); quiero decir, que la fuerza expansiva de este latido del útero es mucho más importante que la que pueden producir las fibras musculares de las mamas o de la vagina.
Entonces, la relación entre el pecho, el útero y la vagina se debe a que la oxitocina viaja por el torrente sanguíneo y alcanza sus receptores allí donde están, a saber, en las llamadas zonas erógenas del cuerpo, y cuando se desencadena un movimiento más o menos simultáneamente en dichas zonas, tenemos la sensación de una conexión entre ellas (los meridianos de placer dibujados por el arte neolítico). Ambroise Paré atribuía la relación entre las mamas y la matriz, a conexiones del sistema nervioso (era 1575), pero ‘la conexión’ no pertenece al sistema nervioso sino al sistema sexual, y se debe a que la oxitocina está en el torrente sanguíneo y se engancha allí donde encuentra receptores adecuados. Esto explica que la excitación sexual de las mamas se extienda al útero, y que el proceso de expansión del placer puede empezar por donde sea pero si se mantiene y acaba en orgasmo, implica siempre al útero, el órgano de mayor masa muscular y que tiene o debería tener la mayor cantidad de receptores de oxitocina (según claro está el estado del útero; una ginecóloga me contaba que los úteros que operaban estaban a menudo en un estado atrófico impresionante).
Por otra parte, la sexología ha explicado que efectivamente el útero es el centro erógeno básico de la mujer. Maryse Choisy tras un seguimiento concreto durante 10 años de la sexualidad de 195 mujeres definió muy claramente el papel del útero en el orgasmo femenino. Aunque no sintamos el útero sino sólo el placer que expande, podemos imaginar la fuerza expansiva de esos supermúsculos… y saber a ciencia cierta que la intensidad del orgasmo es correlativa a la intensidad de los latidos del útero, como se ha comprobado por medio de electrouterograma. El matrimonio Masters y Johnson efectivamente comprobaron que en todos los orgasmos se producen ‘contracciones’ del útero, sea cual sea el origen del proceso orgásmico, y además registraron el latido del útero durante el orgasmo con electrodos intrauterinos (orgasmos simples, múltiples, relajación final… ), registrando simultáneamente, con electrocardiograma, el sobre-esfuerzo del corazón correlativo al esfuerzo de los músculos uterinos.
Hay que decir que en el útero hay un tercer tipo de fibras musculares que constituyen una capa interna en la pared de la bolsa uterina. Son músculos que rodean los vasos sanguíneos haciendo ochos y espirales, y su función es estimular y activar el riego sanguíneo para aportar el oxígeno necesario para el intenso trabajo que realiza el útero, y para retirar las sustancias de desecho. Poco a poco vamos entendiendo las claves del gran potencial y capacidad orgástica femenina, y el mito –que no es tal- de que las mujeres tenían más capacidad sexual que los hombres.
La desconexión interna corporal de las mujeres ha permitido la ocultación del papel del útero en la sexualidad; así por ejemplo, el ‘yoni’ de los tratados de sexualidad tántrica, literalmente quiere decir ‘útero’, y sin embargo lo traducen por vagina, porque en nuestro paradigma de sexualidad el útero no existe. Pero digan lo que digan los manuales de sexualidad, lo sintamos o no, el útero es el órgano de expansión del placer por antonomasia. El funcionamiento y la envergadura muscular del útero, como digo, explica la famosa capacidad orgástica femenina puesta de manifiesto por Serrano Vicens, quien comprobó que dicha capacidad no es ni mito ni enfermedad, y que la ninfomanía es un epíteto calumnioso y misógino para tratar de hacer anormal y patológico lo que es normal y natural.
Así pues, el parto orgásmico no lo produce el roce de la cabeza del feto en la vagina, y todavía menos es ‘un eufemismo’ del dolor (para esto último me remito también a Read). El parto orgásmico se produce porque el propio movimiento del útero es en sí mismo productor de placer, siempre que los músculos funcionen acompasadamente, según el proceso sexual normal; que es lo que sucede cuando el parto se produce de forma natural y se activa según la forma establecida filogenéticamente, por el sistema sexual de la mujer. Leboyer sin necesidad de electrodos intrauterinos también describió los dos tipos de contracciones, las generadoras de placer y las generadoras de calambres y de intolerables sufrimientos.
En la ‘contracción’ normal del parto, dice Leboyer, el útero se encoge muy lentamente en un movimiento que empieza arriba y va bajando poco a poco, al llegar abajo hace una pausa y luego empieza lentamente a distenderse de abajo hacia arriba, y al llegar arriba vuelve a hacer otra pausa; dice Leboyer que se asemeja a la respiración de un niño cuando duerme plácidamente y vemos cómo su pecho sube y baja lentamente con cada respiración. También describe las otras contracciones que conocemos tan bien: el útero en lugar del movimiento lento que empieza arriba y va bajando lentamente, se contrae entero en bloque, todo a la vez. Es un movimiento brusco que se suelta también bruscamente. Es decir, es un movimiento espasmódico en lugar de un latido lento, pausado y rítmico.
El tipo de movimiento que realizan los haces musculares del útero en el parto es el mismo que el que realizan durante el orgasmo: es decir, son o debieran ser el mismo tipo de ‘contracciones’; no del todo iguales porque las ‘contracciones’ del parto tienen que llegar a la total apertura de la boca del útero, un proceso que debe hacerse despacio y suavemente, para que ni la madre ni la criatura sufran, y que por eso, en condiciones normales dura entre 1 y 5 horas (mientras que un útero espástico puede tardar 24 ó 40 horas, según Reich). En cambio, el orgasmo fuera del parto no tiene otra misión que la descarga de la líbido para la regulación corporal, y concretamente para la preparación del útero para el día que tenga que abrirse (lo mismo que los óvulos anidan periódicamente para cuando el nido efectivamente haga falta); este orgasmo fuera del parto no tiene que abrir la boca del útero, y dura entre 30 y 60 segundos por lo general; pero son contracciones del mismo tipo que las del parto en cuanto al latido acompasado y sincronizado de los haces musculares longitudinales y circulares, y también en cuanto al incremento de la pulsación cardiovascular para acompañar el esfuerzo muscular. (Hay otras similitudes histológicas, etc., que recoge Niles Newton en Maternal Emotions en un cuadro comparativo). Una prueba de la similitud entre ambos tipos de ‘contracciones’ (la del orgasmo y la del parto), la tenemos a la vista en el electrouterograma del orgasmo realizado por Masters y Johnson (3) También Leboyer asegura que en su documental Au tour de la naissance, estas contracciones placenteras y verdaderamente ‘adecuadas’ se pueden reconocer en el exterior, en el mismo movimiento del vientre que las acompaña, así como por el rostro de la mujer que camina hacia el éxtasis (no he visto el documental a pesar de llevar buscándolo desde que leí el libro de Leboyer, hace muchos años; si alguien lo tiene en su versión íntegra, le agradecería una copia).
Esto explica también otros testimonios: los que refieren la existencia de pueblos enteros que desconocen el dolor en el parto (Montaigne, etc.). También el tono imperativo del ‘parirás con dolor’ que indica que en ese momento no era así pero que sabían cómo conseguirlo.
Y esta es la otra pregunta importante: ¿cómo es posible que de forma tan generalizada el parto se produzca con dolor?
Es de suponer que no será uno sino muchos (entre ellos, el stress y el miedo que señala Read) los aspectos de la distorsión del proceso normal del parto. Pero entre los conocidos hay uno que en mi opinión tiene una importancia decisiva, y es el de la densidad de los receptores de oxitocina correlativa al desarrollo de la sexualidad de la niña y de la mujer. Odent, en la Cientificación del amor recoge un estudio realizado en Suecia y otros (4), que muestra que esta densidad es variable y a veces escasa (las muestras de tejido uterino de mujeres a las que se les había practicado cesárea tenían una escasa proporción de receptores de oxitocina). Lógicamente, si las mujeres no desarrollan una suficiente cantidad de receptores de oxitocina y el útero carece de sensibilidad suficiente a la oxitocina, difícilmente podrán parir. La cuestión de la variabilidad de la densidad de los receptores de oxitocina nos remite indefectiblemente a la vida sexual de la mujer antes del parto; si ha desarrollado sus pulsiones sexuales o no, si ha desarrollado o no los receptores de oxitocina. Y aquí es donde cobran sentido las pulsiones sexuales de la infancia, que claro está no se producen por nada, y mucho menos porque el demonio habite los pequeños cuerpos humanos, sino porque tienen una función fisiológica. Por eso nos encontramos con juegos, corros y bailes sexuales, infantiles y compartidos con mayores, en todas las culturas de sexualidad espontánea. Estos juegos y bailes estimulaban y permitían la expansión de las pulsiones, que no sólo no estaban prohibidas sino que eran propiciadas y estaban culturalmente amparadas. En nuestra civilización siempre había habido algún margen de expansión sexual clandestina, las brujas con sus escobas (que no eran para volar por los aires) etc.; pero ahora l@s niñ@s están más vigilados que nunca y más programadas y más aislad@s, y cada vez tienen menos posibilidades de desarrollar sus pulsiones. En la Grecia clásica la sexualidad entre adult@s y niñ@s estaba normalizada, mientras que ahora ni se contempla la posibilidad de que dicha sexualidad surja espontáneamente y con la complacencia y el consentimiento del niñ@, sino que automáticamente se califica de abuso de poder adulto y como agresión sexual, dando por sentado que el niño o la niña no puede tener impulsos, deseos o apetencias sexuales.
Creo que hoy, a parte de la medicalización de la maternidad y de las tres generaciones de partos hospitalarios que, como dicen Wagner, Bergman y otr@s, tanto daño han hecho y siguen haciendo, tenemos también un mayor deterioro de la sexualidad femenina, gracias al marketing sociológico del falocentrismo, a la fuerza impactante de los medios audiovisuales y a las estrategias psicológicas de dicho marketing. Con esto quiero decir, que si Serrano Vicens emprendiera ahora su investigación no creo que encontrase los mismos resultados que encontró en los años 50 del siglo pasado (un 2,5 % de las 1417 mujeres estudiadas tenían habitualmente 30 ó más orgasmos consecutivos).
El parto orgásmico y la recuperación de la maternidad implican recuperar una sexualidad femenina perdida. Aunque ahora las mujeres creamos tener más libertad sexual que antes, en realidad tenemos más libertad formal pero más represión y más violencia interiorizada. Dicha recuperación supondría un cambio de paradigma de sexualidad femenina, recuperar la noción y el conocimiento antiguo que antes se tenía de la misma. Hoy por hoy existe una desinformación y un desconocimiento generalizado de la sexualidad de la mujer, como lo demuestra este artículo sobre el parto orgásmico.
La Mimosa. Marzo 2009
(1) Junto con una investigación sobre el parto sin dolor en aborígenes africanas y también sobre los nociceptors que determinan la sensibilidad al dolor
(2) Martin Calama, J., Fisiología de la Lactancia, Capítulo 7 del Manual de Lactancia Materna de la Asociación Nacional de Pediatría (editorial Médica Panamericana)
(3) Para quien no los haya visto, los electrouterogramas del orgasmo de Masters y Johnson publicados en el Human Sexual Response, están recogidos en la 2ª edición de mi librito Pariremos con Placer colgado en mi web www.casildarodriganez.org
(4) - Insel y Saphiro en PEDERSEN ET AL. Oxitocin in maternal, sexual and social behaviours’, Annals of the New York Academy of Sciences, 1992; 6527.
- Rezapur M. et al., Myometrial steroid concentration and oxytocin receptor density in parturient women at term. Steroids 1996; 61:338-44
- Fuchs, AR., et al., Oxytocin and the initiation of human parturition. Stimulation of
prostaglandin production in human decidua by oxytocin. Am. J. Obstet. Gyneco. 1981;
141:694-97
- Solof, M., Hinko, A., Oxytocin in receptor and prostaglandin release in rabbit amnion, The Neurohypophisis, Annals of the New Y. A.of Sciences, 1993, Vol 689:207-218
P.D.: No he puesto la bibliografía que habitualmente cito, sólo las que cito por primera vez; pero contestaré a cualquier consulta al respecto.
Los testimonios de mujeres que han tenido partos orgásmicos han sido recogidos desde los comienzos de la sexología científica a mediados del siglo pasado; Juan Merelo Barberá presentó un informe al respecto en el congreso de Ginecología de París, en 1985. Algunas de estos registros son: Alfred Kinsey del Institute for Sex Research de la Universidad de Indiana (EEUU) que cita tres casos; Masters y Johnsons del Reproductive Biology Fundation (Missouri, EEUU) citan doce casos en su libro Human Sexual Response; Shere Hite, en su Informe, dice haber recogido varios testimonios sin decir el número (con una cita textual de una mujer que aseguraba había sido el mayor orgasmo de su vida); en España, Serrano Vicens se encontró algún caso, y el propio Juan Merelo halló nueve casos en su investigación; en Francia el Dr.Schebat del Hospital Universitario de Paris, en el propio hospital, registró, en un total de 254 partos, 14 casos de partos orgásmicos. Juan Merelo no cesó de insistir en que es más frecuente de lo que podamos pensar. La cifra que da ahora Ina May Gaskin (32 de 151 partos) es más alta, posiblemente debido a que se trata de partos en condiciones más naturales.
¿Roce de la cabeza del bebé en la vagina o eufemismo del dolor, como se apunta en el artículo de El Mundo?
Llevo muchos años buscando explicaciones fisiológicas coherentes para entender el parto, y la verdad sea dicha, me ha costado bastante encontrarlas, pese a que dichas explicaciones existen, eso sí muy diseminadas y en obras de difícil acceso para las personas de a pie. El mero funcionamiento básico neuromuscular del útero no lo encontré hasta que leí Revelation of childbirth de Read: unos músculos longitudinales y otros circulares que funcionan como un par sincronizado. Los circulares son los que cierran (el cervix) y los longitudinales los que empujan para hacer descender el feto. Cuando esto sucede, el sistema nervioso simpático que inerva las fibras circulares tiene que desactivarse para que estas fibras aflojen la tensión y no ofrezcan resistencia al movimiento de las longitudinales, que están inervadas al parasimpático. Este funcionamiento le hizo concluir a Read (1) que el miedo, que mantiene activo el simpático, es el que produce el parto con dolor, porque mantiene las fibras circulares contraídas y apretadas ofreciendo resistencia al movimiento de las longitudinales; los tirones que entonces pegan las fibras longitudinales a las circulares producen el conocido dolor del calambre. Efectivamente, la dificultad del parto en general no tiene que ver con las famosas caderas estrechas sino con la distensión de los músculos del útero, y el dolor de las contracciones del parto son calambres. Read comparaba el funcionamiento del útero con la vejiga urinaria, que tiene un funcionamiento aparentemente similar: las fibras circulares cierran para retener la orina, y se aflojan para permitir que el movimiento de las fibras longitudinales expulsen la orina de la vejiga.
En la comparación que hace Read entre la vejiga urinaria y el útero creo que está la clave de la parte importante que le faltó para entender el funcionamiento del útero, porque los músculos del útero a diferencia de los de la vejiga urinaria, tienen receptores de oxitocina, y esto indica la existencia de un dispositivo específico que activa el reflejo muscular; un dispositivo que forma parte del sistema sexual.
Creo que si comparamos el funcionamiento del útero con el de los otros órganos en los que interviene el sistema sexual, podremos entender globalmente el funcionamiento del útero.
Como explica Martín Calama (2) la presión que ejerce el bebé al succionar el pezón no sería suficiente para extraer la leche, y es necesario un dispositivo interno en la madre para el bombeo y eyección de la leche; un movimiento reflejo de las fibras mioepiteliales que recubren los alveolos de los pezones. Este dispositivo se activa al encajarse las moléculas de oxitocina, que llegan por el torrente sanguíneo, en receptores que se encuentran en dichas fibras mioepiteliales. Es decir, que el dispositivo que activa el reflejo de eyección de la leche pertenece a un proceso sexual, porque la oxitocina se segrega con la pulsión sexual; de ahí la relación entre el deseo materno y el éxito de la lactancia como ya señaló en su día Niles Newton (Maternal Emotions, 1955).
En su explicación sobre la fisiología de la lactancia, Matin Calama explica que los receptores de oxitocina en las mujeres, se encuentran además de en las mamas, en las fibras mioepiteliales de la vagina y del útero, y que a lo largo del embarazo aumentan incrementando la sensibilidad a la oxitocina que se segregará durante la lactancia. Esto nos aproxima a entender el continuum de la maternidad, como una continuidad de procesos del sistema sexual de la mujer.
El tipo de mecanismo que activa la eyección del flujo que lubrifica la vagina para el coito, o el que bombea el liquido seminal desde la vesícula seminal y produce el reflejo de eyección del semen, es el mismo que el del reflejo de eyección de la leche; y también el del reflejo de los músculos uterinos para el proceso del parto.
Por eso se dice que el amor nos licua; por eso la humedad ha sido símbolo de la sexualidad y la sequedad de la castidad, de la penitencia y de los retiros espirituales en los desiertos (ver manuales de simbologías, Mircea Elíade, Ortiz Osés, etc.); por eso el propio deseo, la misma pulsión inicial que segrega la oxitocina, nos licua antes de proceder al acto sexual. Esther Pérez en su ponencia en las Jornadas Feministas de junio 2006, sobre su experiencia de relactación con una niña adoptada, explicaba que al ver salir las primeras gotas de leche de sus pechos pensó que era el amor que se licuaba en gotas blancas.
Obviamente, el sistema sexual está implicado en muchísimas más funciones que la de activar los reflejos musculares de los órganos sexuales que aquí menciono, y la misma función de la oxitocina es un fenómeno muy complejo del que aquí se abstrae solo un aspecto para entender el parto. Tan sólo el seguimiento y la interacción de las demás hormonas sexuales conocidas nos da una idea de dicha complejidad. Creo que esto es obvio, pero es preciso decirlo, pues tan legítimo es el afán de conocimiento como necesaria la humildad ante la diversidad y la complejidad de la vida orgánica de la que tan sólo podemos aprehender una pequeña parte; nuestra capacidad cerebral no tiene suficientes megas para albergar 4 mil millones de años de evolución.
Volviendo al parto después de esta pequeña digresión: el sistema sexual que activa el reflejo muscular en diferentes partes del cuerpo es el mismo, pero los músculos del útero no se parecen en nada a las finísimas capas mioepiteliales de los pechos o de la vagina: los del útero son anatómicamente los músculos más potentes y fuertes del cuerpo humano, a la vista del impresionante trabajo que tienen que hacer para que salga el feto por ese famoso canal de nacimiento estrechado por el bipedismo de nuestra especie.
Se ha dicho que el problema que este estrechamiento planteaba para el nacimiento se resolvió con el nacimiento prematuro. Pero no es del todo exacto. Si el nacimiento prematuro por sí solo hubiera resuelto la cuestión, sin duda habría más mamíferos en posición erecta. La especie humana no es la única que nace prematuramente y la neotenia no es un fenómeno específico humano. La resolución de la contradicción supuso, además del nacimiento prematuro, un desarrollo de la sexualidad sin precedentes en la cadena evolutiva, es decir, un desarrollo que sí es único y específico de los humanos, para promover el fantástico movimiento de los músculos del útero: el orgasmo femenino; porque el placer se produce con el movimiento pulsátil (vibración, temblor, latido) de los tejidos musculares, movimiento cuya expansión percibimos con la sensación de placer.
La envergadura de las fibras musculares del útero nos da la medida de la fuerza expansiva de las mal llamadas contracciones del útero, (y digo mal llamadas porque en realidad es un movimiento de contracción-distensión, sístole y diástole, fibras que se encogen y luego se distienden, se vuelven a encoger y se vuelven a distender… ); quiero decir, que la fuerza expansiva de este latido del útero es mucho más importante que la que pueden producir las fibras musculares de las mamas o de la vagina.
Entonces, la relación entre el pecho, el útero y la vagina se debe a que la oxitocina viaja por el torrente sanguíneo y alcanza sus receptores allí donde están, a saber, en las llamadas zonas erógenas del cuerpo, y cuando se desencadena un movimiento más o menos simultáneamente en dichas zonas, tenemos la sensación de una conexión entre ellas (los meridianos de placer dibujados por el arte neolítico). Ambroise Paré atribuía la relación entre las mamas y la matriz, a conexiones del sistema nervioso (era 1575), pero ‘la conexión’ no pertenece al sistema nervioso sino al sistema sexual, y se debe a que la oxitocina está en el torrente sanguíneo y se engancha allí donde encuentra receptores adecuados. Esto explica que la excitación sexual de las mamas se extienda al útero, y que el proceso de expansión del placer puede empezar por donde sea pero si se mantiene y acaba en orgasmo, implica siempre al útero, el órgano de mayor masa muscular y que tiene o debería tener la mayor cantidad de receptores de oxitocina (según claro está el estado del útero; una ginecóloga me contaba que los úteros que operaban estaban a menudo en un estado atrófico impresionante).
Por otra parte, la sexología ha explicado que efectivamente el útero es el centro erógeno básico de la mujer. Maryse Choisy tras un seguimiento concreto durante 10 años de la sexualidad de 195 mujeres definió muy claramente el papel del útero en el orgasmo femenino. Aunque no sintamos el útero sino sólo el placer que expande, podemos imaginar la fuerza expansiva de esos supermúsculos… y saber a ciencia cierta que la intensidad del orgasmo es correlativa a la intensidad de los latidos del útero, como se ha comprobado por medio de electrouterograma. El matrimonio Masters y Johnson efectivamente comprobaron que en todos los orgasmos se producen ‘contracciones’ del útero, sea cual sea el origen del proceso orgásmico, y además registraron el latido del útero durante el orgasmo con electrodos intrauterinos (orgasmos simples, múltiples, relajación final… ), registrando simultáneamente, con electrocardiograma, el sobre-esfuerzo del corazón correlativo al esfuerzo de los músculos uterinos.
Hay que decir que en el útero hay un tercer tipo de fibras musculares que constituyen una capa interna en la pared de la bolsa uterina. Son músculos que rodean los vasos sanguíneos haciendo ochos y espirales, y su función es estimular y activar el riego sanguíneo para aportar el oxígeno necesario para el intenso trabajo que realiza el útero, y para retirar las sustancias de desecho. Poco a poco vamos entendiendo las claves del gran potencial y capacidad orgástica femenina, y el mito –que no es tal- de que las mujeres tenían más capacidad sexual que los hombres.
La desconexión interna corporal de las mujeres ha permitido la ocultación del papel del útero en la sexualidad; así por ejemplo, el ‘yoni’ de los tratados de sexualidad tántrica, literalmente quiere decir ‘útero’, y sin embargo lo traducen por vagina, porque en nuestro paradigma de sexualidad el útero no existe. Pero digan lo que digan los manuales de sexualidad, lo sintamos o no, el útero es el órgano de expansión del placer por antonomasia. El funcionamiento y la envergadura muscular del útero, como digo, explica la famosa capacidad orgástica femenina puesta de manifiesto por Serrano Vicens, quien comprobó que dicha capacidad no es ni mito ni enfermedad, y que la ninfomanía es un epíteto calumnioso y misógino para tratar de hacer anormal y patológico lo que es normal y natural.
Así pues, el parto orgásmico no lo produce el roce de la cabeza del feto en la vagina, y todavía menos es ‘un eufemismo’ del dolor (para esto último me remito también a Read). El parto orgásmico se produce porque el propio movimiento del útero es en sí mismo productor de placer, siempre que los músculos funcionen acompasadamente, según el proceso sexual normal; que es lo que sucede cuando el parto se produce de forma natural y se activa según la forma establecida filogenéticamente, por el sistema sexual de la mujer. Leboyer sin necesidad de electrodos intrauterinos también describió los dos tipos de contracciones, las generadoras de placer y las generadoras de calambres y de intolerables sufrimientos.
En la ‘contracción’ normal del parto, dice Leboyer, el útero se encoge muy lentamente en un movimiento que empieza arriba y va bajando poco a poco, al llegar abajo hace una pausa y luego empieza lentamente a distenderse de abajo hacia arriba, y al llegar arriba vuelve a hacer otra pausa; dice Leboyer que se asemeja a la respiración de un niño cuando duerme plácidamente y vemos cómo su pecho sube y baja lentamente con cada respiración. También describe las otras contracciones que conocemos tan bien: el útero en lugar del movimiento lento que empieza arriba y va bajando lentamente, se contrae entero en bloque, todo a la vez. Es un movimiento brusco que se suelta también bruscamente. Es decir, es un movimiento espasmódico en lugar de un latido lento, pausado y rítmico.
El tipo de movimiento que realizan los haces musculares del útero en el parto es el mismo que el que realizan durante el orgasmo: es decir, son o debieran ser el mismo tipo de ‘contracciones’; no del todo iguales porque las ‘contracciones’ del parto tienen que llegar a la total apertura de la boca del útero, un proceso que debe hacerse despacio y suavemente, para que ni la madre ni la criatura sufran, y que por eso, en condiciones normales dura entre 1 y 5 horas (mientras que un útero espástico puede tardar 24 ó 40 horas, según Reich). En cambio, el orgasmo fuera del parto no tiene otra misión que la descarga de la líbido para la regulación corporal, y concretamente para la preparación del útero para el día que tenga que abrirse (lo mismo que los óvulos anidan periódicamente para cuando el nido efectivamente haga falta); este orgasmo fuera del parto no tiene que abrir la boca del útero, y dura entre 30 y 60 segundos por lo general; pero son contracciones del mismo tipo que las del parto en cuanto al latido acompasado y sincronizado de los haces musculares longitudinales y circulares, y también en cuanto al incremento de la pulsación cardiovascular para acompañar el esfuerzo muscular. (Hay otras similitudes histológicas, etc., que recoge Niles Newton en Maternal Emotions en un cuadro comparativo). Una prueba de la similitud entre ambos tipos de ‘contracciones’ (la del orgasmo y la del parto), la tenemos a la vista en el electrouterograma del orgasmo realizado por Masters y Johnson (3) También Leboyer asegura que en su documental Au tour de la naissance, estas contracciones placenteras y verdaderamente ‘adecuadas’ se pueden reconocer en el exterior, en el mismo movimiento del vientre que las acompaña, así como por el rostro de la mujer que camina hacia el éxtasis (no he visto el documental a pesar de llevar buscándolo desde que leí el libro de Leboyer, hace muchos años; si alguien lo tiene en su versión íntegra, le agradecería una copia).
Esto explica también otros testimonios: los que refieren la existencia de pueblos enteros que desconocen el dolor en el parto (Montaigne, etc.). También el tono imperativo del ‘parirás con dolor’ que indica que en ese momento no era así pero que sabían cómo conseguirlo.
Y esta es la otra pregunta importante: ¿cómo es posible que de forma tan generalizada el parto se produzca con dolor?
Es de suponer que no será uno sino muchos (entre ellos, el stress y el miedo que señala Read) los aspectos de la distorsión del proceso normal del parto. Pero entre los conocidos hay uno que en mi opinión tiene una importancia decisiva, y es el de la densidad de los receptores de oxitocina correlativa al desarrollo de la sexualidad de la niña y de la mujer. Odent, en la Cientificación del amor recoge un estudio realizado en Suecia y otros (4), que muestra que esta densidad es variable y a veces escasa (las muestras de tejido uterino de mujeres a las que se les había practicado cesárea tenían una escasa proporción de receptores de oxitocina). Lógicamente, si las mujeres no desarrollan una suficiente cantidad de receptores de oxitocina y el útero carece de sensibilidad suficiente a la oxitocina, difícilmente podrán parir. La cuestión de la variabilidad de la densidad de los receptores de oxitocina nos remite indefectiblemente a la vida sexual de la mujer antes del parto; si ha desarrollado sus pulsiones sexuales o no, si ha desarrollado o no los receptores de oxitocina. Y aquí es donde cobran sentido las pulsiones sexuales de la infancia, que claro está no se producen por nada, y mucho menos porque el demonio habite los pequeños cuerpos humanos, sino porque tienen una función fisiológica. Por eso nos encontramos con juegos, corros y bailes sexuales, infantiles y compartidos con mayores, en todas las culturas de sexualidad espontánea. Estos juegos y bailes estimulaban y permitían la expansión de las pulsiones, que no sólo no estaban prohibidas sino que eran propiciadas y estaban culturalmente amparadas. En nuestra civilización siempre había habido algún margen de expansión sexual clandestina, las brujas con sus escobas (que no eran para volar por los aires) etc.; pero ahora l@s niñ@s están más vigilados que nunca y más programadas y más aislad@s, y cada vez tienen menos posibilidades de desarrollar sus pulsiones. En la Grecia clásica la sexualidad entre adult@s y niñ@s estaba normalizada, mientras que ahora ni se contempla la posibilidad de que dicha sexualidad surja espontáneamente y con la complacencia y el consentimiento del niñ@, sino que automáticamente se califica de abuso de poder adulto y como agresión sexual, dando por sentado que el niño o la niña no puede tener impulsos, deseos o apetencias sexuales.
Creo que hoy, a parte de la medicalización de la maternidad y de las tres generaciones de partos hospitalarios que, como dicen Wagner, Bergman y otr@s, tanto daño han hecho y siguen haciendo, tenemos también un mayor deterioro de la sexualidad femenina, gracias al marketing sociológico del falocentrismo, a la fuerza impactante de los medios audiovisuales y a las estrategias psicológicas de dicho marketing. Con esto quiero decir, que si Serrano Vicens emprendiera ahora su investigación no creo que encontrase los mismos resultados que encontró en los años 50 del siglo pasado (un 2,5 % de las 1417 mujeres estudiadas tenían habitualmente 30 ó más orgasmos consecutivos).
El parto orgásmico y la recuperación de la maternidad implican recuperar una sexualidad femenina perdida. Aunque ahora las mujeres creamos tener más libertad sexual que antes, en realidad tenemos más libertad formal pero más represión y más violencia interiorizada. Dicha recuperación supondría un cambio de paradigma de sexualidad femenina, recuperar la noción y el conocimiento antiguo que antes se tenía de la misma. Hoy por hoy existe una desinformación y un desconocimiento generalizado de la sexualidad de la mujer, como lo demuestra este artículo sobre el parto orgásmico.
La Mimosa. Marzo 2009
(1) Junto con una investigación sobre el parto sin dolor en aborígenes africanas y también sobre los nociceptors que determinan la sensibilidad al dolor
(2) Martin Calama, J., Fisiología de la Lactancia, Capítulo 7 del Manual de Lactancia Materna de la Asociación Nacional de Pediatría (editorial Médica Panamericana)
(3) Para quien no los haya visto, los electrouterogramas del orgasmo de Masters y Johnson publicados en el Human Sexual Response, están recogidos en la 2ª edición de mi librito Pariremos con Placer colgado en mi web www.casildarodriganez.org
(4) - Insel y Saphiro en PEDERSEN ET AL. Oxitocin in maternal, sexual and social behaviours’, Annals of the New York Academy of Sciences, 1992; 6527.
- Rezapur M. et al., Myometrial steroid concentration and oxytocin receptor density in parturient women at term. Steroids 1996; 61:338-44
- Fuchs, AR., et al., Oxytocin and the initiation of human parturition. Stimulation of
prostaglandin production in human decidua by oxytocin. Am. J. Obstet. Gyneco. 1981;
141:694-97
- Solof, M., Hinko, A., Oxytocin in receptor and prostaglandin release in rabbit amnion, The Neurohypophisis, Annals of the New Y. A.of Sciences, 1993, Vol 689:207-218
P.D.: No he puesto la bibliografía que habitualmente cito, sólo las que cito por primera vez; pero contestaré a cualquier consulta al respecto.
¿Qué es el parto? Por Consuelo Ruiz Vélez- Frías, Comadrona.
¿Es una maldición divina? ¿Es una terrible y peligrosa enfermedad? ¿es una función fisiológica imperfecta, humillante, de orden inferior?
Si alguien saliera un buen día a la calle, casete en mano, preguntando a la gente ¿qué es el parto? la respuesta seria casi unánime: El parto es una cosa terrible, un mal momento con mucho dolor y gran peligro? ¡Menos mal que la Ciencia, a base de drogas, aparatos, intervenciones y anestesias, lo va mejorando!
Pero si se insistiera en preguntar: ¿En que consiste realmente el parto? Se obtendría la popular respuesta: No sabe/ No contesta.
En la civilización actual, la humanidad ha perdido la costumbre de pensar, de indagar, de intentar descubrir él" ¿por qué?" Y "¿para qué?" de las cosas, suponiendo que ya no hace falta hacerlo, que nos lo dan todo pensado de antemano.Las máquinas han conquistado el mundo, nos han convertido en sus esclavos. Por eso no es extraño que la mayoría de las gentes no sepan lo que es un parto, que se tenga la idea de que, como la colada o el fregado de los platos, es un engorroso quehacer que antes ejecutaban las mujeres, pero que ahora se hace a máquina.
La embarazada llega al hospital el día fijado para ello, la enchufan a gomas y cables y no tiene necesidad, ni quiere, enterarse de nada.Si alguna tuviera la osadía y el descaro de preguntar: ¿Qué drogas me meten en la sangre o en el raquis y para qué? ¿En qué consiste el monitor y cómo funciona? ¿Cuáles son sus ventajas e inconvenientes? ¿Qué es y cómo funciona la anestesia epidural? La respuesta seria con toda seguridad: Usted no tiene porque saber nada de nada. Para eso estamos nosotros, no intente pensar ni razonar, limítese a entregarse ciega y totalmente a quienes van a salvar su vida y la de su hijo y no pregunte cómo.
Aunque lo más probable es que, asustada, intimidada, por lo tremendo del trance, no se atreva a preguntar nada.Yo creo que cada ser humano tiene capacidad de pensar y razonar; y, por tanto, derecho a preguntar y ser informado de la pura y escueta verdad, sin mentiras, falsedades ni exageraciones, sobre todo, en asunto tan importante para una mujer como el propio parto en el que, lógicamente, debería ser parte activa e informada.
¿Y que es verdaderamente el parto? He dedicado toda mi vida a este estudio (publiqué el primer libro en español, con él titulo: "El parto sin dolor"), me hice matrona, no para ganarme la vida, sino para poder investigar porqué era la única función fisiológica que en estado de salud dolía. A mi juicio el parto es la parte más fácil y breve del largo y complicadísimo proceso de reproducción vivípara y como tal proceso está contenido en la actividad universal del Cosmos, con la misma categoría que el movimiento de galaxias y sistemas. Sin duda hay un programa, un plan que rige el Universo y la repoblación de la Tierra, por medio del nacimiento de seres nuevos. Esto debe, por fuerza, estar incluido en el plan.
El embarazo y el parto se producen por una fuerza vital, invisible e inodora, la misma fuerza que hace girar la Tierra y trasladarse por su órbita alrededor del Sol, la misma que hace que las células de los cuerpos vivos se multipliquen y que determinadas de ellas, los "gametos", sean capaces de transformarse en "ovocitos" y "espermatocios" que, debidamente desarrollados y madurados, originaran, al fundirse, el "cigoto", la primera célula de un nuevo ser que posee la fuerza vital suficiente para convertirse en embrión, feto y niñ@, sin más intervención ajena que el aporte automático de los materiales de que se compone el organismo a través de la sangre de la madre contenida en la placenta.
El embarazo es la parte más difícil de la procreación y el cuerpo de la mujer lo lleva a cabo sin intervención ajena, una vez formado el cigoto que se desarrolla y crece de forma absolutamente espontánea.
¿Abandona la fuerza vital a la mujer en la última fase de la función? ¿O se la somete, innecesariamente en muchos casos, a una injerencia extraña, inútil y posiblemente perjudicial?
Consuelo Ruiz Velez- Frias Firmó este artículo con el ofrecimiento: "En mi calidad de vieja comadrona, con una buena formación y muchos años de practica, ofrezco responder, a las preguntas que quieran hacerme".
Si alguien saliera un buen día a la calle, casete en mano, preguntando a la gente ¿qué es el parto? la respuesta seria casi unánime: El parto es una cosa terrible, un mal momento con mucho dolor y gran peligro? ¡Menos mal que la Ciencia, a base de drogas, aparatos, intervenciones y anestesias, lo va mejorando!
Pero si se insistiera en preguntar: ¿En que consiste realmente el parto? Se obtendría la popular respuesta: No sabe/ No contesta.
En la civilización actual, la humanidad ha perdido la costumbre de pensar, de indagar, de intentar descubrir él" ¿por qué?" Y "¿para qué?" de las cosas, suponiendo que ya no hace falta hacerlo, que nos lo dan todo pensado de antemano.Las máquinas han conquistado el mundo, nos han convertido en sus esclavos. Por eso no es extraño que la mayoría de las gentes no sepan lo que es un parto, que se tenga la idea de que, como la colada o el fregado de los platos, es un engorroso quehacer que antes ejecutaban las mujeres, pero que ahora se hace a máquina.
La embarazada llega al hospital el día fijado para ello, la enchufan a gomas y cables y no tiene necesidad, ni quiere, enterarse de nada.Si alguna tuviera la osadía y el descaro de preguntar: ¿Qué drogas me meten en la sangre o en el raquis y para qué? ¿En qué consiste el monitor y cómo funciona? ¿Cuáles son sus ventajas e inconvenientes? ¿Qué es y cómo funciona la anestesia epidural? La respuesta seria con toda seguridad: Usted no tiene porque saber nada de nada. Para eso estamos nosotros, no intente pensar ni razonar, limítese a entregarse ciega y totalmente a quienes van a salvar su vida y la de su hijo y no pregunte cómo.
Aunque lo más probable es que, asustada, intimidada, por lo tremendo del trance, no se atreva a preguntar nada.Yo creo que cada ser humano tiene capacidad de pensar y razonar; y, por tanto, derecho a preguntar y ser informado de la pura y escueta verdad, sin mentiras, falsedades ni exageraciones, sobre todo, en asunto tan importante para una mujer como el propio parto en el que, lógicamente, debería ser parte activa e informada.
¿Y que es verdaderamente el parto? He dedicado toda mi vida a este estudio (publiqué el primer libro en español, con él titulo: "El parto sin dolor"), me hice matrona, no para ganarme la vida, sino para poder investigar porqué era la única función fisiológica que en estado de salud dolía. A mi juicio el parto es la parte más fácil y breve del largo y complicadísimo proceso de reproducción vivípara y como tal proceso está contenido en la actividad universal del Cosmos, con la misma categoría que el movimiento de galaxias y sistemas. Sin duda hay un programa, un plan que rige el Universo y la repoblación de la Tierra, por medio del nacimiento de seres nuevos. Esto debe, por fuerza, estar incluido en el plan.
El embarazo y el parto se producen por una fuerza vital, invisible e inodora, la misma fuerza que hace girar la Tierra y trasladarse por su órbita alrededor del Sol, la misma que hace que las células de los cuerpos vivos se multipliquen y que determinadas de ellas, los "gametos", sean capaces de transformarse en "ovocitos" y "espermatocios" que, debidamente desarrollados y madurados, originaran, al fundirse, el "cigoto", la primera célula de un nuevo ser que posee la fuerza vital suficiente para convertirse en embrión, feto y niñ@, sin más intervención ajena que el aporte automático de los materiales de que se compone el organismo a través de la sangre de la madre contenida en la placenta.
El embarazo es la parte más difícil de la procreación y el cuerpo de la mujer lo lleva a cabo sin intervención ajena, una vez formado el cigoto que se desarrolla y crece de forma absolutamente espontánea.
¿Abandona la fuerza vital a la mujer en la última fase de la función? ¿O se la somete, innecesariamente en muchos casos, a una injerencia extraña, inútil y posiblemente perjudicial?
Consuelo Ruiz Velez- Frias Firmó este artículo con el ofrecimiento: "En mi calidad de vieja comadrona, con una buena formación y muchos años de practica, ofrezco responder, a las preguntas que quieran hacerme".